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De la ventanilla al expediente digital: así ha cambiado el trabajo del procurador en 30 años
Índice de Contenidos
- Cuando la Justicia se hacía a pie de juzgado
- La irrupción de la sede electrónica y la Justicia online
- Del archivador al expediente judicial electrónico
- Juzgados online y vistas telemáticas: cuando la presencia ya no es solo física
- Menos ventanilla, más gestión digital
- Inteligencia artificial y futuro de la Justicia: ¿qué viene ahora?
- Lo que no ha cambiado (y probablemente no cambiará)
- Conclusión: dos épocas, una misma responsabilidad
Hubo un tiempo —no tan lejano— en el que el trabajo del procurador se medía en pasos, colas y sellos de tinta. El día empezaba temprano, con carpetas bajo el brazo y una ruta mental perfectamente trazada entre juzgados. Cada ventanilla tenía su horario, cada funcionario su ritmo, y cada escrito debía presentarse en papel, con copias y más copias cuidadosamente ordenadas.
Treinta años después, ese escenario pertenece casi a otra era. Hoy, gran parte del trabajo del procurador se desarrolla frente a una pantalla, dentro de la sede electrónica de la Justicia, gestionando expedientes judiciales electrónicos, notificaciones digitales y señalamientos que pueden celebrarse a cientos de kilómetros de distancia. El cambio no ha sido solo tecnológico; ha sido cultural, organizativo y profesional.
Este artículo recorre esa transformación profunda, desde la Justicia analógica hasta la digital, para entender cómo ha evolucionado el papel del procurador y por qué, en un sistema cada vez más automatizado, su función sigue siendo esencial.
Cuando la Justicia se hacía a pie de juzgado
Durante décadas, la profesión de procurador estuvo íntimamente ligada al edificio judicial. Presentar un escrito implicaba acudir físicamente al juzgado correspondiente, esperar turno en ventanilla y asegurarse de que el documento quedaba correctamente sellado. Las notificaciones se recogían en mano y los plazos se controlaban a base de agendas, subrayados y experiencia.
>>> Una curiosidad hoy casi impensable: muchos despachos organizaban su jornada como si se tratara de una logística urbana, optimizando recorridos entre juzgados para llegar a tiempo a todas las ventanillas antes del cierre. El conocimiento del “terreno” era tan importante como el jurídico.
Aquella forma de trabajar tenía algo de artesanal, pero también era lenta, vulnerable a errores materiales y extremadamente dependiente de la presencialidad.

La irrupción de la sede electrónica y la Justicia online
La llegada de la justicia electrónica supuso un punto de inflexión. La implantación progresiva de plataformas como LexNET, Exnet, e-Justícia o Avantius permitió presentar escritos de forma telemática, recibir notificaciones electrónicas y consultar expedientes sin moverse del despacho.
Hoy, la sede electrónica de la Administración de Justicia es el eje sobre el que gira gran parte del trabajo diario. Los escritos se registran con acuse digital inmediato, los plazos se controlan mediante sistemas informáticos y el acceso a la información es prácticamente instantáneo.
Este cambio ha tenido un efecto directo en la eficiencia del sistema: menos desplazamientos, menos papel y una trazabilidad mucho mayor de cada actuación procesal.
Del archivador al expediente judicial electrónico
Uno de los cambios más visibles —y quizá más simbólicos— es la desaparición progresiva del papel. Donde antes había archivadores, cajas y estanterías, hoy hay servidores, carpetas digitales y expedientes electrónicos judiciales.
Consultar un procedimiento ya no implica revisar documentos uno a uno, sino acceder a una carpeta judicial electrónica donde todo está ordenado, fechado y disponible para su consulta inmediata. Esto ha transformado también la relación con abogados y clientes, permitiendo compartir información con rapidez y trabajar de forma mucho más coordinada.
>>> No es solo una cuestión de comodidad: es una nueva forma de entender la gestión procesal.
El trabajo del procurador: antes y ahora
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Ámbito de trabajo
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Hace 30 años
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Hoy
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|---|---|---|
| Presentación de escritos | En papel, en ventanilla y dentro de un horario limitado | Telemática, a través de la sede electrónica de la Justicia, con acuse digital inmediato |
| Notificaciones | Recogida física en el juzgado | Recepción en buzón electrónico con control automatizado de plazos |
| Gestión del expediente | Archivadores, carpetas y copias en papel | Expediente judicial electrónico accesible en tiempo real |
| Presencia en juicios | Exclusivamente presencial | Presencial y telemática, con posibilidad de coordinación simultánea |
| Desplazamientos | Constantes entre juzgados | Mínimos, solo cuando el acto lo exige |
| Relación con el juzgado | Trato personal en ventanilla | Comunicación digital a través de sede electrónica |
| Organización del despacho | Manual y física | Digital, coordinada y apoyada en tecnología |
| Riesgo de error | Elevado (plazos, copias, sellos) | Menor, gracias a sistemas de control y trazabilidad |
Juzgados online y vistas telemáticas: cuando la presencia ya no es solo física
Durante muchos años, estar presente en un procedimiento judicial significaba algo muy concreto: acudir personalmente al juzgado el día y la hora señalados. No había alternativa. Si dos vistas coincidían, una de ellas debía suspenderse.
Hoy, esa lógica ha cambiado. La incorporación de vistas telemáticas ha abierto la puerta a una Justicia en la que la presencia procesal ya no siempre exige desplazamiento físico. Un mismo acto puede celebrarse por videoconferencia, desde el despacho o desde otro partido judicial, sin que ello suponga una merma de garantías.
Este nuevo escenario ha multiplicado los señalamientos y ha reducido los márgenes de maniobra. Las coincidencias entre vistas son ahora habituales y exigen una planificación mucho más precisa. El procurador ya no solo “asiste” a los juicios, sino que coordina su presencia, ya sea de forma presencial, telemática o mediante procuradores sustitutos, para que ningún procedimiento quede desatendido.
>>> Más que eliminar trabajo, la tecnología lo ha transformado: ha cambiado la forma de estar, pero no la responsabilidad de estar.
En este contexto, contar con un despacho de procuradores con actuación en todos los partidos judiciales de España se ha convertido en un factor clave para responder a las exigencias de la Justicia actual.
Menos ventanilla, más gestión digital
El trato personal con juzgados y funcionarios, tan habitual en el pasado, ha sido sustituido en gran medida por comunicaciones electrónicas. Correos, incidencias a través de plataformas y trámites online han reducido el contacto directo, pero han aumentado la documentación y la trazabilidad de cada actuación.
>>> La relación es distinta, pero no necesariamente peor: es más formalizada, más registrable y, en muchos casos, más eficiente.
Inteligencia artificial y futuro de la Justicia: ¿qué viene ahora?
Si la digitalización cambió las herramientas, la inteligencia artificial promete transformar la forma de trabajar. Hoy ya se utiliza —de manera incipiente— para tareas de apoyo: clasificación documental, análisis de grandes volúmenes de datos, detección de incidencias o ayuda en la gestión de plazos.
No se trata de sustituir al profesional, sino de asistirlo. En un sistema cada vez más complejo y saturado, la IA puede convertirse en una aliada para mejorar la eficiencia, reducir errores y liberar tiempo para las tareas que realmente requieren criterio jurídico y experiencia.
El reto será integrar estas tecnologías sin perder garantías, transparencia ni control humano. La Justicia del futuro será digital, sí, pero también deberá ser comprensible, segura y accesible.
Lo que no ha cambiado (y probablemente no cambiará)
Pese a todo, hay algo que permanece. El procurador sigue siendo el garante del buen funcionamiento del procedimiento, el control de los plazos y la correcta representación procesal. La tecnología ha cambiado el “cómo”, pero no el “para qué”.
>>> La misión del procurador sigue siendo la misma: dar seguridad procesal y tranquilidad al cliente en un sistema judicial cada vez más técnico y exigente.
Conclusión: dos épocas, una misma responsabilidad
En los últimos 30 años el escenario ha cambiado por completo, pero la responsabilidad del procurador sigue intacta. En Sales Comas Procuradores entendemos esta evolución no como una ruptura, sino como una adaptación constante al servicio de una Justicia más eficiente, moderna y segura.
Porque, más allá de la tecnología, lo que sostiene el sistema sigue siendo el compromiso profesional.

- – Procuradora desde 1994.
- – Procuradora del Ilustre Colegio de Procuradores de Barcelona colegiada nº 496 (ICPB).
- – Mediadora inscrita en el Registro de Mediadores e Instituciones de Mediación del Ministerio de Justicia.
- – Forma parte de la Union Internationale des huissiers de justice (UIHJ).
- – Es licenciada en derecho por la Universidad de Barcelona y máster en asesoría fiscal por la Fundación Universitaria San Pablo.




